EXTENSIÓN UNIVERSITARIA Y CONCIENCIA NACIONAL 1
Extensión universitaria: la Escuela Obrera en la Universidad de Oriente (1953-1955)
University Extension: the Workers’ School at the University of Oriente (1953–1955)
Rafael Ángel Borges Betancourt [1]
Arnaldo Alfredo Delgado Fernández [2]
Resumen
La Universidad de Oriente, desde su fundación en 1947, desarrolló una sólida tradición de veneración al ideario martiano, convirtiéndolo en eje articulador de su proyección intelectual y social. Este compromiso se expresó tanto en su visión académica moderna, vinculada al desarrollo económico regional y con énfasis en la formación integral del hombre como en la intensa labor de extensión cultural, coordinada por el Departamento de Relaciones Culturales y la Federación Estudiantil Universitaria de Oriente (FEUO). Su surgimiento estuvo estrechamente ligado a la crisis política generada por el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 y a la efervescencia ideológica del centenario de José Martí. En ese ambiente, la Universidad promovió un ciclo de conferencias martianas que subrayó la vigencia del pensamiento del Apóstol frente a la dictadura y que inspiró a estudiantes y profesores a impulsar un proyecto educativo para elevar la cultura general de los trabajadores y fortalecer su conciencia social y nacional. Funcionó inicialmente bajo la conducción conjunta de profesores y estudiantes, brindando formación gratuita, principalmente. La matrícula abierta y la ausencia de requisitos ideológicos permitieron una participación plural. El apoyo institucional, sumado a la voluntad estudiantil, consolidó una experiencia extensionista inédita en la región oriental, que combinó educación popular, militancia cultural y compromiso ético-político. De ahí que esta investigación persiga como objetivo: Explicar el surgimiento, desarrollo y terminación de la escuela obrera “Rafael María de Mendive”, como una de las principales manifestaciones de la labor extensionista en la Universidad de Oriente antes de 1959.
Palabras clave: extensión, universidad, martiano, escuela, Oriente
Abstract
Since its establishment in 1947, the University of Oriente forged a solid tradition of reverence for José Martí’s intellectual legacy, which became the central axis of its academic and social mission. This orientation was evident not only in its modern academic vision—linked to regional economic development and committed to the comprehensive education of individuals—but also in the university’s vigorous program of cultural outreach, coordinated by the Department of Cultural Relations and the University Student Federation of Oriente (FEUO). The creation of the Workers’ School was closely connected to the political crisis triggered by the coup d’état of March 10, 1952, as well as to the ideological effervescence surrounding the centenary of José Martí. Within this context, the University organized a cycle of Martí-themed lectures that underscored the contemporary relevance of the Apostle’s thought in opposition to the dictatorship, inspiring students and faculty to promote an educational initiative aimed at raising workers’ general cultural level and strengthening their social and national consciousness. The school initially operated under the joint leadership of professors and students, offering instruction free of charge. Its open enrollment policy and the lack of ideological prerequisites facilitated broad and diverse participation. Institutional support, together with strong student engagement, consolidated an unprecedented extension initiative in eastern Cuba—one that combined popular education, cultural activism, and ethical-political commitment. This study therefore seeks to examine the emergence, development, and eventual dissolution of the Workers’ School “Rafael María de Mendive” as one of the most significant expressions of extension work at the University of Oriente prior to 1959.
Keywords: university extension, university, Martían thought, workers’ school, Oriente
Introducción
Desde los inicios de sus actividades académicas el 10 de octubre de 1947, la Universidad de Oriente se ha caracterizado por la veneración y culto al Apóstol de la independencia cubana. Aunque se han publicado numerosos estudios sobre la historia de la recepción martiana en la república burguesa, incluso de su comportamiento en la Casa de Altos Estudios oriental, todavía quedan pendientes algunos aspectos que ameritan la atención historiográfica. En esta ponencia nos proponemos analizar el origen, desarrollo y terminación de la Escuela Obrera “Rafael María de Mendive” (1953-1955). Se sostiene la idea de que esta experiencia constituyó la más genuina expresión de la labor de extensión en la Universidad de Oriente para llevar la universidad al pueblo en el período prerrevolucionario.
El culto a Martí en la Universidad de Oriente, tiene lugar desde el inicio de sus actividades el 10 de octubre de 1947. No bastó con la constante voluntad de Santiago de Cuba en el sentido de lograr una plena creación universitaria, manifestada a lo largo de la historia colonial y republicana, que, con una reiteración firmísima, habían determinado ya la absoluta madurez para el nacimiento de una Universidad en la capital de Oriente.
Sino que su nacimiento como afirma (Borges, 2025a) replicando las palabras de José Antonio Portuondo (1910-2010) en el artículo “Idea de una universidad provincial”: La Universidad de Oriente fue una necesidad es y ha de ser moderna en toda su esencia. Porque su fundación responde a novísimas urgencias determinadas por un cambio sustancial en la estructura económica de la provincia de la que se nutre y sustenta.
No es por acaso que con la universidad surgiera en el cuadro de las profesiones insulares una nueva carrera, la de ingeniería química industrial. Ni que los primeros graduados de la misma hayan ido inmediatamente a prestar sus servicios a importantes empresas recién surgidas en Oriente. Es que existe una relación entrañable entre la industria gradual de la provincia y el desarrollo académico de la misma.
Relación que se manifiesta asimismo en la renovada visión de la realidad que expresan otras facultades no específicamente técnicas, como las de filosofía y ciencias o la de educación. En las cuales ya se labora aceptando de modo expreso la necesidad de apoyar las especulaciones académicas en el medio peculiar en que se desenvuelve, o sea, empleando términos martianos, en el estudio “de los factores reales del país”, las investigaciones son prueba elocuente de que la Universidad de Oriente tiene ya plena conciencia de su función peculiar y de su provincialidad.
Borges (2025a) asegura que, para uno de sus fundadores, el doctor Pedro Cañas Abril (1902-1992), la primera misión de un centro de esa clase debe ser la de crear hombres integralmente cultivados, lo que vale decir hombres plenos, de espíritu libre, de sensibilidad armoniosa, de infatigable aliento de superación humana. En estos injertará a los técnicos. He ahí lo fundamental: primero el hombre, después el sabio”, un principio central en el pensamiento educativo de José Martí.
Al cumplimiento de esos propósitos contribuyó la labor de un núcleo de profesores nacionales y extranjero a los cuales se atribuye el éxito de la nueva universidad. A decir de (Cobo & López, 2009) uno de los que contribuyó significativamente al conocimiento y divulgación de la vida y obra de José Martí, fue el doctor Herminio Almendros Ibáñez con sus magníficos textos literarios, pedagógicos y manuales de enseñanza.
Es por ello que el Departamento de Relaciones Culturales (Extensión Cultural Universitaria) que según (Borges, 2025b) es el órgano encargado institucionalmente de encauzar la labor de extensión cultural en coordinación con la Asociación de Alumnos Universitarios (Federación Estudiantil Universitaria de Oriente), organiza el primer acto-homenaje de la institución a José Martí el 28 de enero de 1948.
La conferencia de apertura pronunciada por su director el Dr. Felipe Martínez Arango (1909-1997), considera que era un imperativo rescatar las aristas revolucionarias y antimperialistas del ideario martiano. Al respecto (Martínez, 2023) expresó:
Dentro de la órbita de la política nacional e internacional, mientras existan el peculado, la discriminación, la injusticia negadora de la República cordial, integrada por los elementos naturales del país, con todos y para el bien de todos; la supervivencia, en una palabra, de un colonialismo trasnochado, que no pudo liquidarse en la revolución por él desencadenada en el 95; mientras el imperialismo agresivo amenace con repartirse la faz del planeta sin respeto para las pequeñas nacionalidades. Mientras a corta distancia de nuestras playas, Puerto Rico gima miserable y angustiada, José Martí tendrá cosas por hacer en tierras de América. (p. 15)
Los estudiantes, cada uno, desde sus perfiles profesionales, develaron aristas esenciales del pensamiento y praxis del Apóstol. Las disertaciones fueron compiladas en un cuaderno con el mérito de haber visto la luz en un contexto en que según asegura (Escalona, 2022) las contradicciones y las incongruencias persisten, dando lugar a pensar en un eclecticismo político de Martí.
A la vez, que iniciaba una tradición de publicaciones en la Universidad de Oriente en torno a la figura del Apóstol. Esa celebración de la Universidad de Oriente referente a la figura de José Martí demuestra según (Escalona, 2022) que entre sus gestores, fundadores y primeros profesores universitarios hubo personalidades que contribuyeron notablemente a la defensa y amplia socialización del legado martiano.
Desarrollo
Condiciones históricas en que se crea la Escuela Obrera.
La conmemoración del centenario del natalicio de José Martí de la independencia cubana en el momento de haberse implantado una feroz tiranía, al decir de Roberto Fernández Retamar (1930-2019), dio ocasión a que Cuba viviera en 1953, en torno a su obra y memoria “una de las confrontaciones ideológicas más intensas y dramáticas de la historia de Cuba. Las interpretaciones de la obra martiana hechas con perspectivas burguesas mostraron un cinismo brutal como ocurrió en la conmemoración oficial. Sin embargo, cada cubano reclamó su derecho de glorificar a Martí de acuerdo con sus doctrinas y su credo. (Borges, 2025a)
El Departamento de Extensión en coordinación con la FEUO, organizó un ciclo de conferencias martianas inaugurado el 28 de enero según (Borges, 2025a) momento en el que fue develado un busto del Apóstol, con el cual quedó abierto el rincón martiano de la Universidad de Oriente. El doctor Martínez Arango (1909-1997), pronunció la conferencia inaugural titulada “Perfil vigente de Martí”, donde califica al Apóstol de una de esas individualidades insólitas, integradas por una suma feliz de cualidades extraordinarias pensamiento y acción marcadas con la señal del genio creador. Conviene en que ya la crítica más rigurosa nacional y extranjera, había fijado en lo fundamental, el sitio que correspondía en la historia a José Martí, aunque laborioso había sido el proceso para llegar al Martí integral.
Luego de resaltar sus virtudes, destacó que el estadista genial, previó el destino de Cuba y de América y señaló las vías a seguir con visión de profeta. Precisó que demócrata convencido, campeón de la libertad, azote de tiranos y de fanatismos sectarios, atisbó y quiso la justicia social para los que nunca olvidó “los pobres de la tierra”, y legó las normas correctas sobre las que debía fundarse la república y el cuerpo doctrinal para mantenerla con decoro y justicia. (Cobo & López, 2023a)
Al analizar la formidable faena del Apóstol a la luz de la realidad cubana de entonces señaló el doctor Martínez Arango (1909-1997), según (Borges, 2025a): “(…) sus postulados relampagueantes tienen vigencia activa en Cuba, en América y aún fuera de ambas (p.12). Consideró que había que poner en marcha la ideología martiana, revivirla en la conducta, llevarla en el corazón más que en los libros, hacerla penetrar los más recónditos arcanos de las conciencias, es contribuir al arreglo del mundo y al de nuestro país, por donde debía empezar.
Asimismo, planteaba que era preciso decirlo volver a encontrarse, una vez penetrado el mal por la raíz y aplicado el criterio martiano “No hacerlo —precisaba— sería incumplir la cabal misión de la Universidad y negar la norma martiana”. (Borges, 2025a, p.12) Consideraba que nuestro pasado histórico presenta, por lo general, un saldo positivo, glorioso en ocasiones. Nos alejamos de sus mejores calidades en la medida en que nos distanciamos de la doctrina y la ejemplaridad vital de José Martí, pues no era Cuba tierra de dictaduras y estimó necesario emprender el camino de nuevo, donde, una vez más José Martí será el guía.
Esas palabras marcarían el tono afilado con sus matices por el resto de los conferencistas, todos los cuales llamaron la atención acerca del contraste existente entre los ideales de libertad y república de Martí y las circunstancias completamente distintas en tenía lugar aquella celebración.
Uno de los alumnos de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Oriente, en “Nuestro Martí”, hizo un balance de la situación cubana antes y después del 10 de marzo. Afirmó que ésta se volvería pura retórica, de no analizarse a la luz de los acontecimientos vividos. Al mismo tiempo cuestionó el término revolución utilizado por los golpistas para referirse al madrugonazo y argumentó que ese hecho no reunía ninguna de las características propias de este. (Vázquez, 2023)
El Dr. Juan Marinello (1898-1977), presidente del Comité Nacional del Partido Socialista Popular (PSP), expresó su satisfacción por el carácter plural, sin exclusiones de ningún tipo, que había tenido la convocatoria, lo cual, según sus palabras, decía mucho de la abierta proyección cultural de la Universidad de Oriente. (Marinello, 2023) Acerca de la vigencia de Martí considera es revolucionario de su tiempo con fuerzas que caen en el de ahora.
La clausura del ciclo el 27 de mayo estuvo a cargo del gran intelectual mexicano Andrés Iduarte (1907-1984). Sus patrocinadores lo calificaron como el más sostenido, meditado, serio y responsable empeño de amorosa glorificación de cuantos han tenido lugar hasta ahora en todo el territorio nacional.
Un estudioso de la recepción martiana del año 1995 bajo la autoría de (Ette,1995), afirma que en contra de la corriente o intención por desvincular lo literario de lo político como en el Congreso de Escritores Martianos, se dictó el ciclo de Conferencias de la Universidad de Oriente (Cobo & López, 2023b). Argumenta su tesis diciendo que no hay más que ojear todas las conferencias y ensayos que aparecen recogidos en el volumen para comprender que, la sentida y dolorosa ausencia de Martí es relacionada directamente con la insatisfactoria situación política y social.
Según (Cobo & López, 2023b) para Roberto Fernández Retamar (1930-2019), entre las publicaciones opuestas al intento oficial de mediatizar la obra martiana en su centenario, se encontraba el volumen Pensamiento y acción de Martí, editado por el Departamento de Extensión de la Universidad de Oriente, donde aparecían algunos estudios originales notables, y en el que se mencionaba y se censuraba abiertamente la situación tiránica del país. Mientras el doctor Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964) la cataloga como una valiosa contribución al esclarecimiento y estudio de la vida y obra del Apóstol en este año del centenario de su nacimiento, la mejor contribución bibliográfica.
La FEUO criticó duramente a quienes no honraban al Maestro en la única forma en que se le podía honrar en esas circunstancias y los calificó de “minorías colaboracionistas” que pretendían separar arbitrariamente al intelectual del político con la conducta. Al mismo tiempo según (Fujishiro, 1977), hizo un llamado a combatirlos a ellos y la dictadura a la que le hacían juego con una conducta sinceramente martiana afirmando:
Luchando por todos los medios a nuestro alcance por el restablecimiento delas libertades públicas y estamos dispuestos a honrar a Martí con nuestra vida si ello fuera necesario, sin boato, sin superficialidades, en silencio y con la dignidad y el decoro que siempre conservó el apóstol como base de toda su conducta. (…) La hora es de meditación, de recuento, de afianzamiento, de convicciones, de abandono y de sacrificio. Hemos de hacer de Martí un Martí vivo en cada uno de nosotros, en suma, un Martí en acción. (p. 26)
El primer curso de la Escuela Obrera
Según (Borges, 2025a) haciendo referencia Libro de Actas del Consejo Universitario del 10 de noviembre de 1952 a 4 de marzo de 1954. Actas 271-338. A partir de la información ofrecida por el Dr. Martínez Arango (1909-1997), la sesión ordinaria del Consejo Universitario acuerda aprobar la iniciativa estudiantil referida de impartir clases nocturnas para adultos y obreros que deberá desarrollarse bajo la dirección de la Cátedra de Educación de Adultos Fundamental de la Escuela de Educación de esta Universidad, y autoriza el comienzo de dichas actividades educativas.
En el fondo subyacen las corrientes extensionistas que proliferaron en Europa y Latinoamérica, pero también estaban presentes las doctrinas del Apóstol (1853-1895) y el legado de Mella (1903-1929) al fundar la Universidad Popular “José Martí”. Siguiendo a Mariátegui (1894-1930), el pionero de la reforma universitaria en Cuba concebía a las universidades populares no como institutos de agnóstica e incolora extensión universitaria, ni escuelas nocturnas para obreros, sino escuelas de cultura revolucionaria, de clase.
Los denominados Cursos de Divulgación Cultural Obrera en la Universidad de Oriente tenían como finalidad ampliar la cultura general de nuestra clase obrera que tan poca oportunidad tiene de aprender. Dicha enseñanza es completamente gratis no teniendo el trabajador que gastar en material escolar. Asimismo, elevar el nivel cultural de los obreros que se matriculen en la Escuela (cuarenta como máximo por año) de acuerdo a las necesidades vigentes del mundo actual y la convivencia social de nuestra comunidad nacional a fin de crear en ellos una sólida Conciencia Nacional en beneficio de nuestra Patria, como homenaje a Martí en la celebración del Centenario de su natalicio.
La motivación de organizar la escuela obrera surge a raíz de la crisis política institucional generada por el 10 de marzo. Al respecto (Borges, 2025a) haciendo alusión a testimonios del período afirma que:
Surge después del Golpe de Estado, antes del Moncada […] precisamente por eso […] el Golpe de Estado fue realmente un mazazo que recibimos todos los estudiantes, como lo recibió todo el pueblo de Cuba, que no entendía por qué […]. Ellos pensaron que impartiendo clases, que por la cultura (…) se podía crear cierta conciencia social y nacional para hacerle frente a aquella afrenta, aquella agresión que era el Golpe de Estado. De ahí que casi todas las asignaturas eran de Ciencias Sociales. (p. 483).
Así mismo el acto de apertura del primer curso de la Escuela Obrera Rafael María Mendive tuvo lugar el 13 de enero de 1953, en la Biblioteca General de la Universidad de Oriente. Con respecto a su funcionamiento, el aula obrera funcionaba dos veces a la semana, después la pusimos tres veces en dos años”. La matrícula era completamente libre y no era necesario estar sindicado, por lo que podían asistir aquellos que no siendo trabajadores desearan elevar el nivel cultural. (Borges, 2025a, p. 483).
La Dirección General estaría a cargo de un organismo compuesto por los profesores universitarios que para ese efecto fueron designados por el Consejo Universitario y el grupo de alumnos y graduados fundadores y organizadores de la misma seleccionados como profesores por ese organismo. Siempre que sus asignaturas fueran idóneas a las carreras que cursaban o hayan cursado, asesorados por los profesores escogidos siempre y cuando desempeñaran en una cátedra compatible con la asignatura que explique su asesorado. Esos factores decidirían sobre su propia organización interna, de manera que pudiera desenvolverse en el más amplio ambiente democrático y los acuerdos puedan ser tomados por mayoría de votos de sus integrantes.
Según (Borges, 2025a), al principio los profesores no eran los estudiantes, sino algunos de los profesores que acogieron la idea con júbilo y los ayudaban, entre ellos, el Dr. José L. Galbe (1904-1985), el Dr. Juan Chabás (1900-1954) que les dio una casa, el Dr. Baudilio Castellanos (1924-2000), que dio algunas clases. Ellos no tenían prejuicios de ninguna clase, ni ideológicos, ni religiosos; colaboraban todos los que querían, y cuando se desarrolla la Escuela los que daban las clases eran los estudiantes los dos primeros años que funcionó la escuela fue de gran éxito e importancia.
Algunos alumnos de la Universidad de Oriente, visitaron centros de trabajo y repartían una hoja, donde se decía que iba a empezar a funcionar la Escuela Obrera en la Universidad y que la matrícula quedaba abierta de tal hora a tal hora. Y precisa que tenían 100 o más estudiantes, y hacían la matrícula y una apertura en la Biblioteca de la Universidad.
El apoyo de la universidad, fundamentalmente, se produjo por intermedio del Departamento de Extensión y Relaciones Culturales a cuyo Director, el Dr. Martínez Arango (1909-1997), quien se había destacado en la lucha contra Machado y se sentía revolucionario todavía y efectivamente se hacía eco de aquellas demandas y los ayudaba, acudían.
Segundo curso (1953-1954)
A fines de año, en medio de la más enérgica protesta por la violación de la Autonomía Universitaria en la Universidad de La Habana, el Consejo Universitario acuerda suspender las clases por el término de 48 horas y posponer el inicio del segundo curso de la escuela obrera así se asegura en el Libro de Actas de 10 de noviembre de 1952 a 4 de marzo de 1954. Actas 271-338. Según el Dr. Portuondo (1910-2010) los propósitos que habrían de animarlo debían ser “Elevar el nivel cultural de los obreros que se matriculen en la escuela a fin de crear en ellos una sólida conciencia nacional en beneficio de nuestra patria añadiendo que las materias y asuntos respondan a satisfacciones de sus necesidades espirituales y recomendó su reubicación en el segundo semestre de clases de febrero a junio.
En diciembre el Consejo Universitario en Libro de Actas del Consejo Universitario de 10 de noviembre de 1952 a 4 de marzo de 1954. Actas 271-3382, acuerda designar una Comisión para que se entrevistaran con los alumnos que solicitaron reactivar la escuela obrera y estudiar el proyecto e informar lo procedente, el cual fue aprobado en la sesión del 4 de marzo. Se acuerda que las clases se impartirán tres veces por semana (lunes, miércoles y viernes de 8 a 9.30 p. m) pudiendo matricularse los futuros alumnos hasta el 17 de mayo.
Según (Fernández, 1954) era reconocido públicamente el anhelo vehemente de la Universidad de Oriente por proyectarse hacia el pueblo y por lograr la consecución de ello, no ha vacilado un solo instante en que había tenido la oportunidad de brindarle un puñado de su sabiduría. Siguiendo esa misma proyección la Universidad había reorganizado la Escuela Obrera Rafael María Mendive lograda por el esfuerzo y preocupación de un grupo de estudiantes y graduados de ella con el fin de llevar la educación a todas las esferas sociales, y principalmente, a aquellos que se ven imposibilitados de adquirir los conocimientos deseados por falta de tiempo o por haber tenido dificultades económicas que le hubieren negado la oportunidad de ver realizado su empeño.
Según (Castro y Ortega, 2011) para el doctor José A. Portuondo (1910-2010) la escuela obrera fue un producto espontáneo donde dieron clases muchos estudiantes, y profesores designados. El método de enseñanza quedaba a juicio del profesor, siempre de acuerdo con el fin de la Escuela, teniendo en cuenta los factores que intervenían en la vida del obrero. Además, un grupo de alumnos de la escuela recibía clases de inglés de parte de estudiantes de la Facultad de Idiomas.
A pocos días de iniciadas las clases todos los centros secundarios de la ciudad se declararon en huelga, la FEUO hizo pública su solidaridad decretando un paro docente. Ante esa situación el Consejo Universitario acuerda suspender momentáneamente todas las actividades lectivas, incluyendo, las de la escuela obrera así se demuestra en Libro de Actas del Consejo Universitario de 10 de noviembre de 1952 a 4 de marzo de 1954. Actas 271-338. Al reanudar sus actividades según (Borges, 2025a) se declaró que al funcionar la escuela obrera se está revirtiendo al pueblo los frutos de una universidad hecha por el pueblo al grito de: ¡Conócela y defiéndela!
Prosigue diciendo que como su nombre lo indica, la misma sirve para proporcionar a un gran número de obreros de ambos sexos la preparación cultural de que carecen por no poder acudir a otras escuelas en las horas del día y aspira a convertir esta preparación cultural en una preparación técnica para su mejor desenvolvimiento. La asistencia a clases es muy numerosa, siendo por tanto la matrícula muy halagadora. Anuncia que el curso venidero marchará de acuerdo con el calendario escolar universitario de octubre a junio.
El acto de clausura del segundo curso se efectuó el 16 de julio de 1954, y resultó un verdadero acontecimiento histórico-cultural. Los obreros-alumnos expresaron su infinita gratitud por los conocimientos adquiridos, por las muestras de afecto recibidas de sus profesores, por el gran amor demostrado hacia ellos, y muy especialmente por el estímulo ayudándoles a hacer hombres y mujeres mejor formados en beneficio de la sociedad y de la nación. Todos los que hablaron en nombre de su grupo manifestaron que la escuela nocturna era una necesidad que la Universidad de Oriente había venido a satisfacer. (Oriente, 31.7.1954)
En nombre de los egresados del grupo No. 1 uno de los alumnos expresó, que para ellos, hombres y mujeres de extracción humildes, hombres y mujeres que pertenecían con orgullo a la clase obrera, que lucha a pesar de las adversas circunstancias, por alcanzar un mejoramiento genuino acorde con las modernas concepciones del mundo en que vivimos en la labor emprendida y sus resultados eran altamente halagadores ya que el éxito de este curso en la Escuela Obrera, son ellos -nuestros queridos profesores los que llevan el jalón de la gloria, por su entusiasmo y por sus deseos de hacer de la misma, un faro y una orientación entre tanta oscuridad y con seguridad será de repetición para el futuro.
Además expresó el agradecimiento expreso y sincero a sus profesores jóvenes ambiciosos de humanismo y de comprensión que ofrecían su precioso tiempo, inclusive, el de atender a sus propios problemas estudiantiles para con nuestra Universidad porque cada ciudadano y, sobre todo cada Oriental, debe entenderla como algo propio, como algo que debe llevar el sello inconfundible del pleno reconocimiento y añade, esos jóvenes procuran labrarnos un porvenir más justo y equitativo, ofrecernos capacitación y preparándonos para empeños ennoblecedores para con la Patria, en un desinterés probado, al brindarnos calor y ayuda.
Al resumir el acto, el Dr. Portuondo (1910-2010) dio las gracias a los obreros por haber asistido a las clases, ofreciéndoles así la oportunidad a esos alumnos universitarios de aprender a enseñar a adultos tarea ardua difícil, y al mismo tiempo por no haber defraudado la ilusión de educarlos y que hoy han visto hecho realidad, gracias a la cooperación de ellos, que con constancia han permitido que haya culminado el tercer curso (1954-1955). (Borges, 2025a)
El 27 de septiembre de 1954, con una nutridísima matrícula dio comienzo al tercer curso de la Escuela Obrera “Rafael María Mendive”, instituida desde hacía dos años como un servicio académico de Educación de Adultos. Dado el entusiasmo de los alumnos matriculados y las proyecciones que para ese tercer año de vida tenían las autoridades y los profesores de esa institución, se esperaban extraordinarios beneficios para la ciudadanía. El Plan de Estudios se organizó con base a cinco grandes unidades culturales:
1) Ciencias Sociales;
2) Ciencias Biológicas;
3) Idioma Español;
4) Matemática y
5) Legislación Obrera.
Cada una de estas unidades se desdoblará en las ramas y desarrollará de la forma siguiente:
Primer Año: Aritmética, Historia de Cuba, Español;
Segundo Año: Cívica, Economía Política y Educación para los hijos;
Tercer Año: Ciencias; Elementos de Historia Universal; Doctrinas Sociales;
Cuarto Año: Legislación Obrera, Teoría del Estado, Sociología Cubana.
En medio de la agudización de la guerra fría, después de la visita a La Habana del vicepresidente Nixon (1913-1994), exigiendo al recién electo mandatario intensificar la lucha contra el comunismo, a mediados de 1955 se desató una intensa campaña de prensa contra el supuesto sello de esa ideología que caracterizaba a la Universidad de Oriente. Según la propaganda esa Casa de Estudios había sido escogida por Moscú para establecer un tipo de universidad en el Caribe que sería el foco de divulgación de las consignas del Kremlin en toda una amplia zona de la América central y de las Antillas. (Borges, 2025a)
A fin de probar la denuncia se enumeraron diversos hechos, entre ellos “…los tintes rojos que la Escuela para Obreros había tomado”. El Consejo Universitario calificó esas acusaciones de mendaces despropósitos, sin otra finalidad que el desprestigio y la ofensa, y desmintió que en el centro se permitiera a alguno de los miembros del claustro realizar labores de proselitismo político. Los profesores imputados señalaron su estricto apego a la libertad y democracia. De igual modo, la FEUO declaró que esa campaña sólo tiene como finalidad la destrucción de una de las más hermosas realizaciones del espíritu cubano, y del espíritu titánico de libertad y cultura que siempre ha sido característico de nuestro Oriente.
El ex presidente de la FEUO, Ibarra Cuesta (1931-2017), señaló que la libertad de conciencia había probado ser consustancial a la vida y funcionamiento de la Universidad de Oriente. Añadió que los profesores que fueron blanco de ese mezquino ataque de diatribas e insultos no se habían apartado por un momento del deber que les imponía el respeto a esos principios, complementada con un contenido científico y una conducta ejemplar.
Precisó que de sus enseñanzas solamente se puede deducir según (Ibarra, 1955) un afán y una aspiración de liberar al hombre de sus ataduras y perjuicios de honda raíz económica. Independientemente de su filiación política, precisó, lo común a todos ellos, es que eran ejemplos de desinterés y sacrificio por una Cuba mejor, era el anhelo de lograr una sociedad liberada de las formas herrumbrosas del colonialismo y del imperialismo, e infundir en el alumnado la inquietud por la tragedia social que vivimos.
Por sus venas no corría horchata para enfocar las cruentas batallas por la independencia, la delincuencia nativa, las violaciones a la Constitución de 1940, el frívolo y superficial regocijo ante el arte importado del “dernier cri” de París, la bancarrota de nuestra economía mono-productora con un optimismo panglosiano, sus esfuerzos no tendieron a ofrecer soluciones, sino a plantear la realidad brutal y descarnada. Y concluía que el alumno había sido asimilado por este proceso pedagógico al proceso de la creación de la ciencia y la conciencia en este flujo y reflujo de ideas antagónicas forma su mentalidad contemporánea a la realidad histórica que se vive. Y cualquier camino que escoja lo hará fundiendo el deber con el saber, el raciocinio con la buena fe, la inteligencia con el amor por la humanidad.
La firmeza mantenida, unido a la solidaridad internacional y nacional, contribuyó a atenuar el impacto de la crisis universitaria. Para el doctor Roberto Soto del Rey, durante el desarrollo de la crisis el Consejo Universitario fue atrapado entre los beneficios del programa de Punto IV y sacrificar a un grupo de profesores de mentalidad de izquierda, entre renunciar a los supuestos beneficios del primero y salvar lo que ellos significaban, y apostaron por esto último, conducta que en su criterio hay que abonarle al Consejo Universitario. El Consejo Universitario cedió acordando que la escuela obrera funcionaría como “Escuela Anexa a la Cátedra de Educación de Adultos”, bajo la autoridad inmediata del Director de la Escuela de Educación y Titular de esa Cátedra y que los profesores serían nombrados por el Consejo Universitario. Así es recogido en Libro de Actas del Consejo Universitario de 31 de julio de 1951 a 5 de noviembre de 1952. Actas 191-270.
La Rectoría acogió la escuela con mucha reserva, ayudaban, pero siempre ponían obstáculos parece que tuvieron miedo, eran unos momentos que vivía el país, muy difíciles. Y ya entonces estaba en plena lucha contra Batista y la Universidad ya se había señalado como un centro progresista que tenía profesores comunistas y de todo y por otra parte también se hablaba de que la Embajada Norteamericana no miraba con buenos ojos todo aquello. Y precisa había mucha reserva y en realidad pues ya hubo un momento en que los estudiantes estaban abiertamente conspirando y se sabía eso y se cerró. (Borges, 2025a)
Años después el doctor (Portuondo, 1959) reflexionaría acerca de los modos de llevar la universidad al pueblo puertas abiertas para todos, a base de becas más o menos generosas y en la mayor cantidad posible, para los estudiantes pobres; escuelas para obreros, cursos nocturnos y extensivos. No eran, en definitiva, sino paliativos de un mal cuya erradicación no estaba, por el momento, en sus manos mientras sigamos en la órbita del ordenamiento capitalista.
Al valorar la experiencia de la “Universidad Popular José Martí” y de la Escuela Obrera de la Universidad de Oriente, respectivamente, consideraba que ese modo era susceptible de soluciones ingenuas o demagógicas. A su juicio en ambos casos se partió de una intensión justa, pero basada en un planteamiento equivocado del problema. De ahí su fracaso. Y argumentaba que era justo el principio que plantea la necesidad de acercar la Universidad a las masas populares, rompiendo el aislamiento de torre de marfil que suele caracterizar a esta clase de instituciones de enseñanza.
Pero yerran los planes que aspiran a lograr ese acercamiento creando escuelas o universidades populares en las que un grupo de profesionales, profesores y estudiantes, se dedican a “enseñar” a los obreros, es decir, a trasmitirles el mismo saber universitario que se imparte en otros momentos y otros locales a los futuros abogados, médicos, profesores, ingenieros. En su opinión eso no tiene ninguna importancia, lo importante es que los profesionales, los profesores y los estudiantes conozcan, “aprendan”, los problemas reales que se le plantean al obrero y los estudien con ellos, contribuyendo a darles solución adecuada.
Portuondo, (1959), precisa:
En las escuelas obreras y en las universidades populares tiene mucho más que aprender el universitario –profesor o estudiante- que lo que puede, en realidad, enseñar. Y esto, entre otras muchas razones, porque los campesinos y los obreros constituyen hoy las clases hegemónicas en el proceso social, en tanto que los universitarios –profesores y estudiantes- no integran ni siquiera una clase, forman un grupo heterogéneo que en los instantes de crisis, de grave conflicto político o social, se deshace en actitudes diversas y, a menudo, contrapuestas, adhiriéndose sus integrantes a uno u otro contendiente. (p.16)
Al mismo tiempo, puntualiza que no quiere esto decir que deban suprimirse las escuelas obreras y las universidades populares. Por el contrario, deben fomentarse, pero con dos condiciones: que radiquen fuera del recinto universitario, para no padecer de la proclividad conservadora que suele ser endémica en las universidades de todo el mundo. Especialmente en los momentos que preceden a las grandes crisis sociales, y, en segundo lugar, que quienes vayan a servir a dichos centros –profesores o estudiantes universitarios- vayan persuadidos de la humilde convicción de que entre los obreros y los campesinos tienen más que aprender que enseñar, que su labor es doble: conocer las necesidades reales de las clases desposeídas y explotadas, y suministrar a estas los instrumentos culturales necesarios para remediar dichas necesidades. (Portuondo, 1959)
Después de argumentar los deberes de la universidad, afirma que la Universidad no puede desconocer ni desdeñar el factor hegemónico que representan las masas en la historia. Debe, por eso, estudiar sus problemas y contribuir, en la medida de sus posibilidades, a remediarlos, pero perderá lamentablemente tiempo y autoridad si trata de convertirse en conductora de masas. (Portuondo, 1959) afirma: “No es esa su misión. Ya tiene una y muy alta de conservadora del patrimonio histórico y cultural y descubridora de nuevos caminos de ciencia y técnica”. (p.16)
Conclusiones
La Escuela Obrera “Rafael María Mendive” de la Universidad de Oriente fue una experiencia breve pero valiosa en el compromiso de llevar al pueblo la educación superior en cumplimiento del movimiento reformista de Córdoba, Argentina, en 1918, propósito que solo sería posible cumplir, si como pronosticó Mella, era precedido por una Revolución Social como la cubana en 1959.
La Escuela Obrera “Rafael María de Mendive” constituyó uno de los proyectos de extensión universitaria más coherente con la tradición martiana en la Universidad de Oriente, durante la etapa prerrevolucionaria. Su creación respondió tanto a la necesidad de elevar la cultura obrera como a la urgencia de enfrentar, desde la educación, el retroceso democrático tras el golpe de Estado de 1952. La iniciativa unió a profesores y estudiantes bajo una visión humanista y transformadora. El carácter plural, democrático y gratuito del proyecto evidenció una profunda vocación social universitaria, anticipando formas superiores de educación popular en Cuba.
Referencias
Borges, R. A. (2025a). La Escuela Obrera “Rafael María de Mendive” de la Universidad de Oriente, un capítulo relevante de recepción martiana en la Universidad de Oriente, en Ponencias XXVI Congreso Nacional de Historia Las Tunas, 2025. Ediciones UNHIC.
Borges, R.A. (2025b). Itinerario histórico de la labor de extensión cultural en la Universidad de Oriente (1947-1959). Santiago (166). 537-546. https://share.google/sMf31mH8LDIPHaBk
Castro, N. & Ortega, A. (2011) “José Antonio Portuondo: siempre mi universidad”, en José Antonio Portuondo Magisterio y heroísmo intelectual. Ediciones Santiago.
Cobo, E. & Lopez, O. (2009). La recepción martiana en la Universidad de Oriente (1947-1959). Santiago (118). 105-122. https://share.google/Uo0yOFWlrlKDqTUdZ
Cobo, E. & Lopez, O. (2023a). La recepción martiana en la Universidad de Oriente (1947-1959). 34-50, en Honrar, honra. Los estudios martianos en la Universidad de Oriente. Ediciones UO. https://ediciones.uo.edu.cu/index.php/e1/catalog/book/honrar_honra_marti
Cobo, E. & Lopez, O. (2023b). Pensamiento y acción de José Martí: El aporte historiográfico de la Universidad de Oriente en el centenario martiano. 7-23 en Pensamiento y acción de José Martí. Ediciones UO. https://ediciones.uo.edu.cu/index.php/e1/catalog/view/pensamiento/60/32000
Escalona, I. (2022). El precoz testimonio de la imperecedera vocación martiana de la Universidad de Oriente. 5-8, en, Homenaje a José Martí. Discursos. Ediciones UO. https://share.google/LRWI9LzjBt6RYv5d
Ette, O. (1995). José Martí. Apóstol, poeta revolucionario: Una historia de su recepción. Universidad Autónoma de México. http://patrialibros.org/book/765
Fernández, E. (1954) “La Escuela Obrera Rafael María Mendive” en Universitarias. Prensa Universal. Recopilación Facticia. ADHPUO.
Fujishiro, L. (1977). “Crónica de la FEUO”. Mambí (2). Universidad de Oriente.
Ibarra, J. (1955) “En Defensa de la Universidad de Oriente”. Bohemia (30). La Habana.
Marinello, J. (2023). “El caso literario de José Martí”. 106-126, en Pensamiento y acción de José Martí. Ediciones UO. https://ediciones.uo.edu.cu/index.php/e1/catalog/view/
Martínez, F. (2023). “Martí en la Universidad de Oriente”. 11-16 en, Honrar, honra. Los estudios martianos en la Universidad de Oriente. Ediciones UO. https://ediciones.uo.edu.cu/index.php/e1/catalog/book/honrar_honra_marti
Oriente. (31.7.1954). Sección Universitarias. ADHPUO.
Portuondo, A. (1959). Teres temas de la reforma universitaria. Santiago de Cuba, Departamento de extensión y relaciones culturales.
Vázquez, E. (2023) “Nuestro Martí”. 31-41 en Pensamiento y acción de José Martí. Ediciones UO. https://ediciones.uo.edu.cu/index.php/e1/catalog/view/pensamiento/60/32000
[1] Master en Estudios Cubanos y Caribeños. Profesor del Departamento de Historia y Patrimonio de la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba. E-mail: rborges@uo.edu.cu ORCID https://orcid.org/0000-0002-7994-0753.
[2] Master en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano. Profesor del Departamento de Historia y Patrimonio de la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba. E-mail: arnaldo.delgado@uo.edu.cu ORCID http://orcid.org/0000-0002-2656-9727