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FORMACIÓN DE LA IDENTIDAD PROFESIONAL MÉDICA EN EL RESIDENTE DE PEDIATRÍA                                                      

Sustentos teóricos de la formación de la identidad profesional médica en el residente de Pediatría

Theoretical foundations of the formation of medical professional identity in pediatric residents

Mirna León Acebo[1]

Jorge Luis Riquenes Hidalgo[2]

Mayra Acebo Rivera[3]

Resumen

El modelo educativo cubano se sustenta en lo más avanzado de la pedagogía universal y cubana en política educacional. La Escuela Cubana de Medicina tiene el encargo social de preparar la fuerza científica calificada, necesaria para resolver los problemas de salud que presenta la población cubana, y el reto de atender también los que existen en otras partes del mundo, con elevada calidad y un alto sentido humanista. La pediatría es la rama de las ciencias médicas destinada al estudio de las enfermedades en niños y adolescentes, así como al tratamiento de los afectados. El objetivo que se propone es analizar las ideas que sustentan la formación de la identidad profesional médica en los residentes de pediatría.

Palabras clave: identidad profesional médica, residente de pediatría, formación  

Abstract

The Cuban educational model is based on the most advanced in universal and Cuban pedagogy in educational policy. The Cuban School of Medicine has the social task of preparing the qualified scientific force, necessary to solve the health problems that the Cuban population presents, and the challenge of also addressing those that exist in other parts of the world, with high quality and high quality. humanistic sense. Pediatrics is the branch of medical science aimed at the study of diseases in children and adolescents, as well as the treatment of those affected. The proposed objective is the formation of the professional identity of pediatric specialists.

Keywords: medical professional identity, resident in pediatrics, formation

Introducción

La Pediatría es la rama de la Medicina General que se encarga del estudio de las afecciones de los sistemas internos del niño y el adolescente, de su prevención y tratamiento por medio de una atención personal y continua, con una concepción integral del individuo como unidad biológica, psíquica y social para dar solución a un gran número de problemas médicos definidos para su atención.

En Cuba no es hasta mediados del siglo XIX que apareció el primer programa de enfermedades infantiles, que incluía aspectos del recién nacido. Este fue publicado por el Dr. Isidro Sánchez en 1849, como parte de un libro de obstetricia. Desde finales del siglo XVII ya existía en La Habana como institución pediátrica el primer asilo para niños huérfanos o abandonados, esta funcionó por algo más de un siglo, hasta 1959.

En 1894 bajo los auspicios de la cubana Marta Abreu se inauguró el primer dispensario infantil en la ciudad de Santa Clara. Al parecer los primeros pasos de la enseñanza de las afecciones de la infancia fueron dados en 1842 con la apertura de la cátedra de obstetricia y enfermedades infantiles, del sexo y sifilíticas de la Universidad de La Habana, ya que la asignatura denominada Curso Especial de Enfermedades de la Infancia, como cátedra independiente, fue creada por el plan de estudios de 1887. Esta se impartía en el cuarto año de medicina. Al ponerse en práctica el llamado Plan Lanuza, en 1899, se mantuvo como cátedra independiente, pero cambió su nombre por el de Patología y Clínica Infantiles y se impartía en el quinto año de la carrera de Licenciatura en Medicina (Delgado, 2004). El programa de formación en la Especialidad de Pediatría, responde a un modelo de especialista que sintetiza las características de la profesión, en un entorno y ubicación temporal que se expresa en el perfil del profesional.

En el plan de estudios y programa de la especialidad de pediatría (2015), se plantea que los residentes que se forman como especialistas en pediatría tienen que ser genuinos defensores de valores como el humanismo y la solidaridad. La formación de estos valores constituye un elemento básico para la elevación de la calidad de los servicios que se brindan en los diversos niveles de salud, siendo de gran importancia para ellos la identificación con su profesión médica y como futuros especialistas en pediatría.

La pediatría se remonta al mundo antiguo, en Cuba data del primer decenio del siglo XVIII, cuando la atención médica a los infantes se brindaba en los asilos y hogares de maternidad. En la formación del pediatra aún existen problemas a resolver en la esfera afectiva que se traducen en la identificación del residente con su especialidad, aspiración presente en el programa de especialización en pediatría.

Se complementan los aspectos relacionados con la caracterización y el perfil del graduado, esenciales para tener bien definido el objetivo final para la evaluación de la competencia y el desempeño del especialista (Ministerio de Salud Pública, 2015). El perfil profesional constituye un sistema que define los deberes funcionales y modos de actuación del especialista en lo que se refiere a la atención médico general e integral, la dirección, la docencia y la investigación.

Entre los valores a jerarquizar en los profesionales de la salud se encuentran el humanismo, honestidad, patriotismo e internacionalismo. La formación de estos valores constituye un elemento básico para la elevación de la calidad de los servicios que se brindan en los diversos niveles de salud, siendo de gran importancia para ellos la identificación con su profesión.

El análisis realizado de investigaciones anteriores revela que, aunque el tema ha sido trabajado por varios autores, no se ha tratado la formación de la identidad profesional del especialista en pediatría. Al hacer un análisis de los referentes teórico-prácticos se apreciaron insuficiencias en la formación de la identidad del residente de pediatría, así como en los valores que este debe defender para ejercer la profesión.

Desarrollo

El pensamiento médico y el ejercicio de la Medicina, plantean un cúmulo de problemas filosóficos. Estos estriban desde la caracterización de la Medicina hasta los problemas epistemológicos, lógicos y éticos, aspectos que forman parte del contenido objeto de estudio de la Filosofía de la educación. La formación académica de posgrado desempeña un papel medular en la actualidad al aportar las herramientas necesarias para la solución científico-metodológica de los problemas que se presentan en los diferentes contextos de actuación donde el médico interactúa.

En el artículo 17 de las Normas y procedimientos para la gestión del posgrado (Ministerio de Educación Superior [MES], 2018) se precisa la importancia de formar y desarrollar sistemas de conocimientos, habilidades prácticas, valores y actitudes profesionales, a través de los métodos educativos para adquirirlas y la evaluación del desempeño, sin dejar de tener en cuenta el escenario laboral y sus recursos materiales dada su importancia para elevar y perfeccionar el desempeño profesional.

El proceso formativo garantiza la educación permanente de los graduados universitarios a lo largo de la vida, persigue el desarrollo de habilidades como garante del desempeño profesional, al producirse la transferencia y aplicación de conocimientos; además, favorece la capacitación para percibir, valorar, comprender, transferir, modificar, aplicar y extender el conocimiento científico-tecnológico permeado por el enfoque ético, axiológico y humanista que singulariza la educación superior cubana.

El programa de formación del residente de Pediatría está diseñado en módulos y cursos, con una duración de tres años, encaminado a que el mismo adquiera habilidades para la atención al niño, sin embargo, la formación de valores no siempre se concibe como parte del proceso pedagógico que tiene lugar en el posgrado. El proceso de formación del residente se desarrolla en la atención primaria y secundaria de salud, pero al graduarse también pueden desempeñarse en la atención terciaria, los institutos.

En el proceso formativo del residente de Pediatría cobra valor el uso del método clínico, pues esta es una especialidad eminentemente clínica, donde este médico, en formación como especialista, tendrá que mantener un uso constante del diálogo profesional en la entrevista médica, y el correcto examen físico, para que luego pueda indicar los estudios complementarios necesarios para comprobar su diagnóstico.

El rasgo distintivo en la formación integral de un profesional radica en no limitarse solamente a dotarlo de un conjunto de conocimientos; se trata, en esencia, de prepararlo para la vida, para su adecuado desempeño en la sociedad, lo que supone, entre otros aspectos, ser portador del sistema de valores que caracterizan su profesión. Según Horrutiner (2012) Formación es el proceso en el cual el hombre adquiere su plenitud, tanto desde el punto de vista educativo como instructivo y desarrollador; contiene tres dimensiones: el proceso formativo, atendiendo a su función, se manifiesta en tres procesos: el proceso educativo o educación, el proceso desarrollador o desarrollo y el proceso instructivo o instrucción, cada uno de los cuales posee características propias, que se relacionan entre sí.

Estas tres dimensiones se diferencian, ante todo, en su intención, en lo que persiguen: el educativo, la formación del hombre para la vida; el instructivo, la formación del hombre como trabajador, para vivir; el desarrollador, la formación de sus potencialidades funcionales o facultades. La calidad de la formación de los profesionales de la salud depende, en gran medida, de la formación de valores que regulan su actuación futura. Estos constituyen una prioridad pedagógica, al tener en cuenta su doble naturaleza objetiva-subjetiva. Lo anterior implica el reconocimiento de la realidad social e histórica en la que se desarrolla el residente de Pediatría y su influencia sobre la formación de su identidad profesional.

Autores como Báxter (2008), Fabelo (2011), Domínguez (2014), Chacón (2015), aportan elementos esenciales para la formación de valores de los estudiantes y ofrecen ideas teóricas y prácticas sobre su formación. Consideran de gran importancia la significación de los valores para la formación de la personalidad.

En el referente axiológico, se requiere favorecer el desarrollo de orientaciones valorativas, tener conciencia de los valores que nuestra sociedad necesita y preparar a los residentes para la formación de una identidad profesional. En el proceso de formación de valores, la Filosofía de la educación proporciona las vías para la formación del sujeto, a partir de conocimientos, habilidades y sentimientos que se requieren para su formación, aporta los elementos teóricos para comprender de forma coherente las necesidades y posibilidades educativas de la sociedad y la del propio hombre a partir de sus propias funciones antropológica, axiológica, teleológica, epistemológica e ideológica. Chacón (2006) considera que la formación de valores se refiere a un enfoque pedagógico, cuyo proceso tiene como objeto la formación integral y armónica de la personalidad. En esta integralidad se tiene en cuenta el lugar y el papel de los valores en el proceso formativo.

En el sistema de valores a formar se encuentran los valores identitarios, varios son los autores que han investigado sobre identidad, entre los que se destacan Acebo y León (2019) jerarquizan una concepción identitaria en la formación de valores e identifican como valores a formar las múltiples identidades, entre estas el valor identidad profesional médica, referentes que sustentan esta investigación.

La identidad presenta distintos niveles de concreción, se refleja en la vida cotidiana y en el actuar de los profesionales de la salud dedicados a la atención a neonatos, niños y adolescentes. En las ciencias médicas se destacan las investigaciones sobre identidad profesional médica de León (2012), Arreciado (2013), Beltrán (2020) y Cuscó (2021) que argumentan la formación del valor identidad profesional médica y los componentes interculturalidad y amor a la profesión. La identidad se forma por el convencimiento interno, lo que exige una inclinación personal hacia la misma. Desde este punto de vista, si no existe un sentido propio de la identidad profesional del residente de Pediatría, este no podrá desarrollar su propia identidad para proyectar su imagen profesional.

Los residentes de Pediatría deben conocer quiénes y cuáles son los elementos que deben imitar y desarrollar, ya que en cada profesión existen profesionales y especialistas que llevan sus experiencias al resto de los profesionales y la asumen de manera activa en la proyección de su imagen profesional. La formación de la identidad profesional comienza en los programas de formación inicial y continua a lo largo de los estudios de posgrado y a lo largo de toda la  vida profesional.

La imagen profesional desempeña un rol fundamental. Según Ferrera (2019), una imagen es un conjunto de notas adjetivas asociadas espontáneamente con un estímulo dado, el cual ha desencadenado previamente en los individuos una serie de asociaciones que forman un conjunto de conocimientos, que en psicología social se denominan creencias o estereotipos. La imagen personal es el conjunto de características físicas, atributos y actitudes que proyecta una persona y que los demás perciben. Es una carta de presentación que expresa la manera como cada persona pretende comunicarse y lo que transmite su presencia.

La imagen en el ámbito profesional representa una herramienta que puede actuar a favor o en contra del sujeto. Cuidar la identidad personal contribuirá al logro de los objetivos profesionales propuestos. La imagen, además de ser un elemento personal, representa también un factor elemental en el ámbito profesional. Por esta razón, en el modo de actuación se debe cuidar desde la forma de expresarse hasta la forma de vestirse para contribuir a alcanzar los objetivos propuestos. Esto es algo que se atiende desde la formación de pregrado (Mora et al., 2021).

Relacionado con lo expresado anteriormente se considera que, desde el proceso formativo del residente, hay que trabajar en la imagen profesional como parte de la formación de la identidad profesional médica. Si no formamos una buena imagen personal desde los estudios de pregrado será muy difícil lograrla después en la educación de posgrado. Meza (2006), refiere que, para formar una imagen profesional, se debe trabajar en lo que es la identidad de la persona. Es de suma importancia tratar el tema de la identidad profesional, para que el residente pueda proyectar su imagen como futuro especialista en Pediatría.

En la formación del valor identidad profesional médica en el residente de pediatría la actitud profesionalidad médica desempeña un papel importante, la actitud representa cómo el residente piensa o siente acerca de su profesión, esta a su vez se relaciona con el comportamiento del residente que tiene que ver con el dominio de los protocolos sociales y va precedido de una decisión y seguido de una acción. La labor misma del profesional será parte de su comportamiento y afectará enormemente su imagen profesional.

Un médico u otro profesional de la salud puede tener excelentes conocimientos de su profesión y no tener la actitud para ejercerla. Por tanto, no tendrá un buen comportamiento profesional lo que afecta la imagen profesional que proyecta como parte de su identidad profesional. En el caso del residente de Pediatría, este debe tener cuidado con el comportamiento que manifiesta ya que trata no solo con el paciente (niño), que en ocasiones no interpretan lo que se les dice, sino también con los familiares a los que debe proyectar una imagen profesional adecuada.

En el mundo profesional, de negocios o académico, hasta el vestir tiene un impacto que no puede soslayarse, en ocasiones este factor puede ser el determinante para establecer, dañar o reforzar una manifestación efectiva de la imagen profesional. No existe un lineamiento general en relación con la forma de vestir profesional, depende de lo establecido en cada profesión.

Desde que un médico decide iniciar su formación como residente de Pediatría, irá identificándose con su profesión y creando su propia imagen como parte de su identidad profesional. Esto no se forma en un día, la imagen como pediatra se va formando a lo largo del tiempo, con antecedentes en los estudios de pregrado y con el ejemplo personal de pediatras de experiencia y prestigio profesional. Esto contribuye a que pacientes y familiares reconozcan una imagen positiva y tengan confianza de que se resolverán sus problemas de salud.

En este caso el residente de Pediatría debe de seguir los pasos de aquellos especialistas que su modo de actuación se relaciona con la identidad profesional médica. León (2012) define la formación de la identidad profesional médica como:

La identificación y concientización de significados positivos que realiza el estudiante de Medicina como resultado de las vivencias adquiridas en la atención primaria y secundaria de salud durante el proceso de enseñanza-aprendizaje en la carrera de Medicina que sirven de guía y objetivo para su proyecto de vida profesional. (p.57)

Es necesario este referente, en la formación del residente, ya que se trabaja con un médico formado, que continuará su formación como especialista en Pediatría desde la profundización del contenido, para la proyección de su imagen como parte de su identidad profesional médica. Este residente, que luego de tres años de estudio será el especialista en Pediatría, debe formarse con valores, por lo que la esfera psicológica es importante en la formación de su identidad profesional.

Como sustentos importantes para contribuir a la formación del residente de Pediatría se asumen sustentos psicológicos, como la zona de desarrollo próximo de Vigostky (1988), determinado por la capacidad de los residentes de la especialidad de Pediatría para resolver un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución del problema bajo la conducción del profesor de la especialidad de Pediatría u otro especialista.

También la perspectiva psicológica de la teoría histórico-cultural, para explicar la imagen profesional como parte de la formación del valor identidad profesional médica en el residente de Pediatría, toma como base que la actividad constituye un factor decisivo en la formación y desarrollo de la personalidad del residente y sus procesos psíquicos, quiere decir que es en y por la actividad que él realiza, que deviene en ser social, y donde su personalidad se continúa formando, y transformando, así, todo aquello que el residente debe asimilar en el proceso de su formación y desarrollo se encuentra en el mundo que le rodea, en la experiencia, en la cultura de la humanidad, en la actividad y en la comunicación con las demás personas.

En la formación del valor identidad profesional médica en el residente de Pediatría se tiene en cuenta la personalidad como una integridad y no como una suma de rasgos, donde desempeña un papel fundamental, además de lo biológico y lo psíquico, la interacción del sujeto con la sociedad en que vive lo que constituye un elemento importante para poder comprender y explicar el comportamiento del residente. Toda personalidad se caracteriza por cualidades morales que la distinguen del resto de los individuos, y se manifiestan en su imagen profesional.

Por estas razones, desde el punto de vista psicológico, la formación del valor identidad profesional médica es un resultado de la interacción de la personalidad del residente de Pediatría con el modelo social propuesto, que interviene en la regulación de la actuación, y en su compromiso moral.

Las ideas psicológicas anteriores conducen a que no se puede formar la imagen profesional en la formación del valor identidad profesional médica del residente de Pediatría, sin considerar el concepto de interiorización en la teoría de Vigotsky (1988), a partir del cual se comprende que las funciones psíquicas superiores existen en dos dimensiones diferentes: primero en el plano social interindividual o interpsicológico y, posteriormente, en el plano intraindividual o intrapsicológico. Estas tienen cambios estructurales y funcionales en el proceso de transición de lo interpsicológico a lo intrapsicológico. Esto indica una interacción dialéctica entre lo social y lo individual, que no debe interpretarse como un acto de transmisión cultural, unidireccional y mecánico, por cuanto el residente de Pediatría es un ente activo, constructor y transformador de la realidad y de sí mismo, y no un simple receptor-reproductor.

Las valoraciones realizadas permiten comprender, que desde lo pedagógico se precisa valorar la imagen profesional como componente en la formación de la identidad profesional médica en el residente de Pediatría, a partir de la dinámica del propio proceso pedagógico en la educación médica posgraduada, donde se asume que este es un proceso caracterizado por el amor a los niños y adolescentes, la laboriosidad, el humanismo, la solidaridad y el respeto por las costumbres y tradiciones médicas.

La formación de la identidad profesional en el residente de Pediatría constituye un proceso que se debe jerarquizar desde una óptica científica, que implique la concertación de las potencialidades que la educación médica posgraduada ha alcanzado en las ciencias de la educación.

En este sentido en la formación de la identidad profesional médica el residente de Pediatría no solo se interrelaciona con los especialistas, sino con otros de especialidades afines de las que tiene que tomar cualidades positivas en la conformación de su imagen profesional.

Conclusiones

La insuficiente realización de investigaciones para contribuir a la formación de la imagen profesional como parte del valor identidad profesional médica en el residente de Pediatría permite determinar como carencia teórica la insuficiente argumentación teórica metodológica de la imagen profesional como parte de la formación del valor identidad profesional médica en el residente de Pediatría.

Referencias

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Mirna León Acebo, Jorge Luis Riquenes Hidalgo, Mayra Acebo Rivera


[1] Doctora en Medicina. Especialista de Segundo Grado en Embriología Humana. Doctora en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas, Cuba. E-mail: mleona7476@gmail.com       ORCID:qqqqqqQ https://orcid.org/0000-0001-5652-8080

[2] Doctor en Medicina. Especialista de Primer y Segundo Grado en Pediatría y Medicina Intensiva. Máster en Ciencias en Atención Integral al Niño. Profesor Auxiliar. Hospital Provincial Pediátrico Mártires de Las Tunas. Las Tunas, Cuba. E-mail: riquenes@sld.ltu.cu ORCID: http://orcid.org/0000-0003-0926-9447

[3] Licenciada en Historia. Doctora en Ciencias Pedagógicas. Profesora Titular de la Universidad de Las Tunas, Cuba. E-mail: acebo221052@gmail.com ORCID: http://orcid.org/0000-0003-4955-7275